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| Reporte de Archivo Abierto: |
| Arrecifes coralinos en Honduras: Estado después del Huracán Mitch |
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Estado del Arrecife Coralino |
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Estado del Arrecife Coralino:
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Figura 3: Fotografías presentando varias de las enfermedades observadas en la región de Cayos. (A) Enfermedad de bandas negras en un coral cerebro (Diploria spp.) Esta enfermedad comienza típicamente en un lugar y se esparse muy rápidamente matando el coral según este crece y va dejando atráz un esqueleto desnudo. (B) Blanqueamiento Coral Meandrina spp. (C) Montastraea spp. que ha sido parcialmente aniquilado por una plaga blanca o enfermedad de banda blanca y el esqueleto remanente has sido colonizado por algas.
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El daño físico en el arrecife provocado por el Huracán Mitch pudo haberse mantenido al mínimo debido a que los arrecifes en esta zona están compuestos de especies robustas de cabezas de coral como el coral cerebro (Diploria spp.) y el coral de estrella (Montastraea spp.). Es muy probable que el sedimento y la escorrentía de agua dulce hayan causado más daño a los corales que las olas y las corrientes. Los buzos observaron enfermedades bastante extendidas en el coral, entre ellas: bandas negras, bandas blancas y blanqueamiento. Además encontraron abundancia de algas durante la visita inicial a los Cayos en Octubre de 1999, un año después de Mitch (Figura 3).
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| Figura 4: Imagén de satelite de color realzado (SeaWiFS) tomada el 1 de Noviembre, de 1998, mostrando la extensión del flujo de agua dulce que fue inducida por las intensas lluvias del Huracán Mitch. La imagén de SeaWiFS provista por la Universidad del Sur de Florida, San Petersburgo, Florida. |
La presencia de estas enfermedades y del alga se cree que es el resultado del estrés provocado por una combinación de altas temperaturas en la superficie del mar prehuracán, y el flujo posthuracán de sedimentos y nutrientes provenientes de tierra firme. Las imágenes del satélite SeaWiFS (Sea-viewing Wide Field-of view Sensor) (Figura 4), tomadas el 1 de Noviembre de 1998 muestran un gran flujo cargado de sedimentos y corrientes de agua de río con alto contenido de nutrientes fluyendo desde el congestionado Valle del Río Aguán directamente a Guanaja. Parte de este gran flujo eventualmente inundó la región de Cayos Cochinos. Típicamente, las comunidades del arrecife coralino crecen en aguas oceánicas cristalinas y con bajo contenido de nutrientes, por lo que se ven afectadas cuando reciben agua de salinidad más baja que lo normal, aumento de sedimento y nutrientes adicionales. Con regularidad Cayos Cochinos es influenciado por todos estos factores, en especial durante la época de lluvias (Agosto-Febrero).
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| Figura 5: Ejemplos de los datos colectados en Cayos Cochinos. (A) Regístro térmico de un periodo de 11 meses en la superficie del mar tomados a una profundidad de 5 pies. (B) Salinidad superficial colectada aproximadamente una vez por semana en el muelle de la estación biológica (-2 pies) en Cayo Pequeño y desde el coral (-17 pies) en Punta Pelícano, éstas fueron colectadas a intervalos de 15 minutos durante el verano del 2000. (C) Regístro de incidencia de luz (PAR) para un periodo de siete días, mostrando la disminución en la intensidad de luz a cada pulsación de agua "dulce". |
Es posible que el Huracán Mitch haya prevenido un mayor daño por blanqueamiento a los corales a lo largo de las Islas de la Bahía (Roatán, Guanaja, Utila y Cayos Cochinos) durante el otoño de 1998. El afloramiento de aguas desde estratos intermedios hacia la superficie oceánicas bajó la temperatura de la superficie en 4ºF según el Huracán Mitch pasó sobre las Islas de la Bahía (Jennifer Keck, com. pers.). La caída de la temperatura en la superficie pudo haber tenido un efecto positivo al reducir la severidad del blanqueamiento, a la vez que evitó una mayor mortalidad del coral. En adición a esto, durante el verano de los pasados dos años (1999-2000), la temperatura de la superficie se ha mantenido por debajo del umbral para el blanqueamiento del coral en todo el Caribe (~86ºF) (Hoegh-Guldberg, 1999). Los datos de temperatura en Cayos confirman una tendencia a temperaturas más bajas en la superficie (Figura 5A). En Octubre de 1999 hubo un corto periodo de altas temperaturas (88ºF) que no provocó una extensión severa de blanqueamiento. En el 2000 hubo un periodo de recuperación debido a que las temperaturas altas se mantuvieron por debajo de los 86ºF.
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| Figura 6: Foto mostrando (A) Una infestación severa de alga filamentosa a lo largo de la parte oeste de Cayo Pequeño (foto tomada en Octubre de 1999). La infestación desapareció para Abril del 2000. (B) Alga parda (Lobophora spp.) la cual esta presente consistentemente en todos los puntos del arrecife. |
Los arrecifes coralinos de Cayos Cochinos mostraron menos individuos enfermos para Octubre del 2000 en comparación con el año anterior. Esta es una señal alentadora de que los corales se están recuperando del estrés inducido por Mitch. Sin embargo, el cesped marino y el alga filamentosa siguen presentes a lo largo de todo el archipiélago de las Islas de la Bahía (Figura 6). Observaciones hechas por investigadores anteriores (Guzmán, 1998) sugieren que las enfermedades del coral y las algas estaban presentes antes de Mitch. Sin embargo, las enfermedades del coral no estaban bien documentadas antes del Huracán. Por otra parte, la persistencia de algas alrededor de Cayos ha sido bien documentada y puede ser el resultado de la adición repetida de nutrientes a aguas superficiales, ya sea por la tala de árboles, la escorrentía promovida por la actividad agrícola en tierra firme o por fuentes antropológicas locales (Guzmán, 1998). La descarga de los ríos puede ser monitoreada observando los puntos de baja salinidad (~29 partes por miles, ppm: Figura 5B) o disminución en niveles de luz (Figura 5C). Un monitoreo continuo de estos parámetros es esencial para comprender el impacto que la sedimentación a largo plazo, eventos de fluctuaciones en nutrientes y baja salinidad, podrían causar a la salud de los arrecifes coralinos en la Reserva Biológica de Cayos Cochinos. El impacto humano, tal como la sobre pezca, el pobre servicio sanitario, y la mina de corales, aunque no investigados en este estudio, podrían tambien ser factores que promueven el deterioro del ambiente coralino.
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